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El Fenómeno del Último Año de Contrato (I)

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El Contract Year Phenomenon es el hecho prodigioso por el que un jugador de baloncesto puede tener el mejor año de su carrera deportiva justo cuanto su contrato está a punto de terminar y debe iniciar negociaciones con su equipo para ampliarlo o tiene intención de convertirse en agente libre. No sólo puede apreciarse en el jugador un mayor nivel de esfuerzo, sino que tratará de estar en la pista todo el tiempo que le sea posible, incluso en el caso de encontrarse lesionado. Lo importante es mostrar a toda la Liga su capacidad y su implicación con el equipo.

Lamentablemente, tras la firma del ansiado contrato suele apreciarse un descenso significativo en su aportación respecto de la temporada pasada, existiendo casos de jugadores que jamás han vuelto a recuperar aquel nivel en ningún momento de su carrera.

La razón por la que esto se produce probablemente tiene algo que ver con la motivación y con que los contratos en la NBA están plenamente garantizados con independencia del rendimiento del jugador. O algo así.

Sin embargo, no se puede decir que el Fenómeno del Último Año de Contrato afecte a todos los jugadores. Las superestrellas como LeBron James o Dwyane Wade no deben preocuparse por finalizar contratos. Seamos realistas, van a conseguir las mejores ofertas posibles aunque decidan pasar toda la temporada tomando piñas coladas en las Seychelles. Otros, por contra, no tienen tiempo de juego o suficiente capacidad para impresionar a otros equipos.

A pesar de ello, hay suficiente evidencia de que el Fenómeno del Último Año de Contrato existe y afecta por igual a jugadores importantes o mediocres, exteriores o interiores, en buenos o malos equipos. Hay casos históricos flagrantes: Erick Dampier duplicó sus rebotes e incrementó su anotación en un 50% en su último año con los Golden State Warriors, gracias a lo cual firmó un contrato con los Dallas Mavericks por 73 millones de dólares y siete años y ahora anota menos de seis puntos por partido. Jerome James, Mark Blount, Jim McIlvaine, Juwan HowardLarry Hughes y Tim Thomas son muestra viviente de que a veces las mejoras de rendimiento espontáneas resultan sospechosas.

Tomando como referencia los jugadores que terminaban contrato la pasada temporada podemos establecer una clasificación que nos puede ayudar a saber qué podemos esperar de ellos:

1) Veteranos (más de 30 años) que han demostrado sobradamente su capacidad y que pretenden un último contrato antes de retirarse:  En general no necesitan incrementar su rendimiento para obtener un nuevo contrato, a pesar de lo cual los hubo que jugaron por encima de lo esperado (Jason Kidd, Andre Miller), mientras que otros no lo hicieron tan bien (Rasheed Wallace, Allen Iverson).

2) Jugadores en el mejor momento de sus carreras (entre 26 y 30 años) a la búsqueda de un gran contrato: Es frecuente encontrar entre ellos Fenómenos de este tipo, pues se trata de su última oportunidad de conseguir unas suculentas decenas de millones de dólares. A pesar de ello, el año pasado los jugadores en esa situación tuvieron una temporada peor que la anterior (Ron Artest, Hedo Turkoglu, Shawn Marion, Lamar Odom).

3) Jóvenes prometedores (entre 23 y 25 años) finalizando su contrato rookie que persiguen un incremento sustancial: Son candidatos idóneos donde buscar el Fenómeno. Ben Gordon, Charlie Villanueva, Paul Millsap y Trevor Ariza mejoraron su rendimiento y su tiempo en cancha de un año a otro, y les van a pagar generosamente por ello.

4) Jugadores de complemento de cualquier edad: Son los principales miembros del club del Fenómeno. Aunque sus limitaciones no les permiten ser referentes en sus equipos, ofrecen un rendimiento sorprendente que hace que algún equipo los considere imprescindibles y pague más de lo que merecen. Ejemplos de la temporada pasada son Anderson Varejao (6 años, 50 millones), Marcin Gortat (5 años, 34 millones) y, en menor medida, Brandon Bass (4 años, 16 millones).

Estas son las categorías en las que podemos encuadrar al heterogéneo grupo de agentes libres que suele generar el grueso de las noticias veraniegas. Sin embargo, este año es muy especial. Cuando se abra el mercado de fichajes coincidirán en él más estrellas que en ninguna otra ocasión en la historia. Este es El Verano de LeBron. El verano de Wade, de Bosh, de Nowitzki, de Stoudemire, de Boozer, de Joe Johnson. Incluso existe la remota posibilidad de que Kobe Bryant decida resolver anticipadamente su contrato. Ninguno de ellos necesita mejorar su nivel para obtener un contrato por el salario máximo que los equipos pueden pagar (bueno, quizá Boozer y Johnson sí), pero tampoco les vendrá mal.

¿Cómo encajan los futuros agentes libres en las categorías que hemos definido?

1) Veteranos en busca de un último contrato:

Jugarán mejor que el año pasado:

Marcus Camby (35 años): Tras jugar 79 partidos en la temporada 2007-08 había conseguido hacernos recuperar parte de la confianza en él que habíamos perdido por los problemas físicos que le han perseguido durante su carrera. Sin embargo, los 62 partidos del año pasado nos devolvieron al Camby de siempre. Es improbable que continúe en los Clippers la próxima temporada, por lo que deberá demostrar que se merece un buen contrato en otro sitio a pesar de la competencia por los minutos con Blake Griffin y un Chris Kaman recuperado. Cuando juega, es una fuente excelente de rebotes y tapones. Merece la pena apostar por él alrededor de la posición 60 del draft.

Jugarán al mismo nivel que el año pasado:

Ray Allen (34 años): En unos Celtics veteranos que persiguen la que probablemente sea su última oportunidad de luchar por el título, Allen tendrá que seguir asumiendo la misma responsabilidad anotadora. La entrada de Marquis Daniels en una rotación exterior formada por Eddie House y el desaparecido Tony Allen reducirá sus minutos de juego y al mismo tiempo le permitirá reducir la posibilidad de lesiones. Se ha hablado bastante sobre cómo los escoltas tiradores envejecen mal. A pesar de ello, no se aprecian señales de que Allen vaya a descender bruscamente sus estadísticas, por lo que podemos esperar una campaña similar a la anterior de nuestro triplista favorito.

Manu Ginobili (32 años): Su rendimiento no debería verse afectado por la finalización de su contrato, ya que es poco probable que cambie de equipo cuando termine la temporada. Su rol seguirá siendo el mismo, aportando estadísticas estelares en 30 minutos saliendo desde el banquillo. Sin embargo, es posible que la edad comience a hacer mella en un jugador cuya especialidad son las entradas suicidas y que nos ha demostrado que 70 partidos al año es todo lo que podemos esperar de él. Tratar con prudencia.

Tracy McGrady (30 años): No es un veterano por edad, pero es posible que su cuerpo esté en peores condiciones que el de cualquier otro jugador de esta lista. Tras ser intervenido en la rodilla, aún no existe fecha de regreso a las pistas y hasta el 23 de Noviembre no sabremos si la recuperación marcha según lo previsto. McGrady quiere un nuevo contrato, y por eso esperará hasta que esté plenamente recuperado para jugar de nuevo. Sin embargo, si llegado Enero aún no se encontrara en condiciones, podría forzar su regreso y recaer de la lesión. Es más que probable que McGrady juegue a buen nivel los partidos que pueda disputar. El problema es que es imposible saber cuántos llegarán a ser.

Allen Iverson (34 años): No resulta fácil que Iverson realice una temporada peor que la pasada. Tras su traspaso a comienzos de temporada, la obligación de rotar con Richard Hamilton y sus exigencias destruyeron la relación con el entrenador Michael Curry y provocaron que se perdiera los últimos 25 partidos de liga por una lesión en la espalda más imaginaria que real. En los Grizzlies se encuentra con el mismo problema en la rotación (Mike Conley y O.J. Mayo parten por delante suya) pero en este caso Iverson sabe a qué está jugando y cuál es su objetivo: Mostrar al resto de los equipos que puede integrarse dentro de un sistema para que alguno de los candidatos al título le ofrezca un contrato el próximo verano. No dispondrá de demasiados minutos (entre 24 y 30 por partido) pero en el improbable caso de que los Grizzlies consigan estar en la lucha por entrar en playoffs puede que veamos cómo su papel aumenta y aparece la mejor versión de Iverson.

Jugarán peor que el año pasado:

Raja Bell (33 años): La pasada temporada jugó casi 36 minutos por partido tras su traspaso a los Bobcats y gracias a ello aportó algunos triples, puntos y asistencias. Sin embargo, debido a su edad, Bell no forma parte de los planes a largo plazo de la franquicia. La presencia de Flip Murray y, sobre todo, la evolución de los jóvenes D.J. Augustin y Gerald Henderson pueden restarle minutos de juego. Su vigente contrato, 5 millones anuales, le hace fácilmente traspasable y son muchas las posibilidades de que en febrero recale en algún equipo metido en la lucha por el título. Posiblemente empiece la liga mejor de lo que la acabe.

Erick Dampier (34 años): Los Fenómenos no suelen ocurrir más de una vez, y Dampier ya se aprovechó del suyo hace siete años. Con total probabilidad será superado en la rotación de Dallas por Drew Gooden y con las incorporaciones de Marion y Tim Thomas difícilmente lo veremos más de 15 minutos por partido.

Brad Miller (33 años): Tras ser traspasado el año pasado a mitad de temporada desde los Kings, Miller vio como sus minutos se reducían de 31,5 a 27,6 por partido, si bien eso no tuvo un efecto significativo en sus estadísticas, que se mantuvieron en torno a 12 puntos, 8 rebotes y 3,3 asistencias con buenos porcentajes. Mantener esta eficiencia le será difícil, más aún si Joakim Noah es capaz de mantener la mejora sustancial de rendimiento que ofreció a finales de la pasada temporada y durante los playoffs, lo que obligaría a recortar ligeramente los minutos de Miller. A pesar de todo continúa siendo un jugador interesante, especialmente para equipos con la estrategia Small Ball gracias a sus asistencias y ocasionales triples, pero debemos esperar de él un ligero descenso en sus estadísticas respecto a la campaña 2008-09.

2) Jugadores en el mejor momento de sus carreras que esperan conseguir un gran contrato:

No deben preocuparse por estas nimiedades:

LeBron James, Dwyane Wade, Kobe Bryant, Dirk Nowitzki, Chris Bosh y Amar’e Stoudemire

Jugarán mejor que el año pasado:

Joe Johnson (28 años):Ha decidido convertirse en agente libre y aspira a conseguir el máximo salario disponible de cualquier equipo que esté dispuesto a ofrecérselo. A pesar de que se trata de un excelente jugador, se queda algo corto como jugador franquicia. La temporada pasada sus estadísticas fueron empeorando conforme avanzaba la liga, culminando en unos muy mediocres playoffs. Con el incentivo del nuevo contrato, no debemos esperar que esto ocurra de nuevo. Es un jugador fiable, casi nunca se pierde partidos y ofrece muchos puntos, triples y asistencias con buenos porcentajes de tiros libres. Por contra, la incorporación de Jamal Crawford podría hacer que su producción descendiera ligeramente y su porcentaje de tiros de campo se encuentra en un pútrido 43% con 18 lanzamientos por partido, algo que debe ser tenido en cuenta si quieres que tu equipo compita en esa estadística. Pese a todo, se trata de un enorme jugador compitiendo por lograr mucho dinero. Apostamos por él.

T.J. Ford (26 años):Tras salir de Toronto por la competencia de José Calderón, Ford se encontró la pasada campaña saliendo desde el banquillo en 24 encuentros. Esta temporada, sin Jarrett Jack luchando por su puesto y con el más modesto Earl Watson asumiendo su papel de reserva, es de esperar que Ford juegue más de los 30,5 minutos que promedió la pasada campaña. Ello deberá suponer una mejora en puntos y, sobre todo, en asistencias (hasta más de 6 por partido) y robos (1,5 por encuentro). Ford es un base especial: a pesar de no lanzar de tres (0,5 triples por partido) tampoco tiene un buen porcentaje de tiros de campo (45%). Aunque es poco probable que eso cambie, y su salud siempre es un interrogante (promedia 65 partidos por temporada en su carrera), aporta suficiente en el resto de categorías (incluido ese excelente 87,2% en tiros libres con 3,8 intentos por partido) como para convertirlo en un magnífico segundo base para cualquier equipo.

Brendan Haywood (29 años): Sólo jugó seis partidos la temporada pasada, pero hasta ese momento se había mantenido relativamente sano en su carrera deportiva. Las noticias indican que se encuentra recuperado, y teniendo en cuenta su buena temporada 2007-08 y que ninguno de sus competidores en el puesto dentro de la plantilla de los Wizards demostró gran cosa en su ausencia, parece más que posible que recupere esos 10,7 puntos, siete rebotes y 1,7 tapones que lo convirtieron en indiscutible hace dos años.

Sasha Pavlovic (25 años): Parece increíble recomendar a Pavlovic, un jugador cuya única habilidad remotamente interesante es anotar triples una noche sí y dos no. Sin embargo, no hay nadie en su posición en los Timberwolves (David Kahn, ¿en qué estabas pensando cuando conformaste esta plantilla?). Ramon Sessions y Jonny Flynn son demasiado pequeños para compartir las dos posiciones exteriores, Corey Brewer no es fiable, Wayne Ellington es un rookie y Damien Wilkins es Damien Wilkins. Pavlovic rechazó una oferta de los Knicks para recalar en Minnesotta, y debía tener muy claro qué estaba haciendo. 12 puntos y 1,5 triples en 32 minutos es suficiente para merecer una elección en la última ronda del draft, supongo.

Jugarán al mismo nivel que el año pasado:

Carlos Boozer (27 años): No sé qué esperar de Boozer. Los Jazz quieren traspasarlo, él quiere marcharse, los fans ya no compran sus camisetas… Ocurra lo que ocurra, va a conseguir un gran contrato este verano, por lo que si no sale de Utah creo que jugará sobre seguro: evitará lesionarse de gravedad (perdiéndose un partido aquí y otro allá cada vez que sufra algún golpe), algún aceptará rotar con Paul Millsap, tratará de conseguir unas estadísticas que luzcan bien (especialmente en puntos) y se marchará cuando termine la temporada sin decir adiós.Es difícil saber de cuántos minutos dispondrá: por un lado, Millsap es el futuro del equipo y cobra ocho millones al año; por otro, los Jazz necesitan que Boozer haga buenos números y demuestre estar recuperado de sus lesiones del año pasado para aumentar las posibilidades de traspasarlo.Una opción para incrementar su tiempo de juego es que Millsap pase a la posición de alero rotando con Andrei Kirilenko. Otra es que Boozer pase en ocasiones a jugar como pivot en lugar de Mehmet Okur. Sea como sea, los Jazz no van a hacer favores a Boozer: resulta redundante en la plantilla, no cuentan con él en sus planes de futuro y el jugador ha manifestado que no quiere estar allí. La sombra del traspaso va a sobrevolarlo en todo momento. Si tuviera que decantarme por un jugador entre Boozer y Millsap, escogería a Millsap. Al menos sabemos que los Jazz sí están comprometidos con él y deben buscarle minutos de juego. A pesar de que el año pasado resultó pobre para lo que Boozer nos tenía acostumbrados, no veo cómo va a ser poder mejorarlo esta temporada sin que medie un traspaso.

Al Harrington (29 años): Los New York Knicks llevan años preparando una revolución para el verano de 2010 y a primera vista parece que  Harrington no tendrá sitio en esta nueva etapa. la necesidad de buscarse un nuevo destino, unida a que el sistema de Mike D’Antoni le permite mostrar lo mejor de su repertorio (20 puntos, seis rebotes, 2,5 triples y un robo de balón por partido y a que los Knicks no han incorporado a nadie en su posición le debería asegurar unas estadísticas idénticas a las de la temporada pasada. Y no digo mejores porque dudo que Harrington tenga alguna capacidad (o interés) para mejorar como jugador.

Jugarán peor que el año pasado:

Josh Howard (29 años): El equipo tiene la posibilidad de teminar anticipadamente su contrato y es muy probable que no quieran pagarle los 11,8 millones de dólares que está previsto que cobre en la 2010-2011. Howard es un buen jugador. Sin embargo, no ha mostrado la capacidad de convertirse en un gran jugador y su tiempo se acaba. La incorporación de Marion deben restarle algunos minutos de juego, y su paso a la posición de escolta supondrá una reducción extra a sus rebotes. A ello hay que añadir la tendencia a lesionarse (66 partidos de media en su carrera, 52 la pasada temporada). Los Mavs deberían aprovechar el dinero que le pagan a Howard para hacerse con una estrella e intentar un asalto al título antes de que sea demasiado tarde para Nowitzki (al que deben renovar) y Kidd (bueno, para este ya casi lo es). Creo que a Howard le espera una temporada complicada, y en cualquier caso, inferior estadísticamente a las anteriores.

Written by Daniel Raya

15 octubre 2009 a 2:20

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